El calendario lunar sigue el ritmo de la Luna mientras recorre su ciclo de fases de unos 29,5 días, de la luna nueva a la luna llena y de regreso. Casi todas las culturas registraron este ciclo para organizar la siembra, las festividades, los ayunos, la pesca y los rituales, y muchos calendarios tradicionales siguen siendo lunares o lunisolares hoy. Las ocho fases con nombre —nueva, creciente cóncava, cuarto creciente, creciente gibosa, llena, menguante gibosa, cuarto menguante y menguante cóncava— describen cuánto de la cara de la Luna está iluminado visto desde la Tierra.

Esta herramienta toma una fecha inicial y una cantidad de días y calcula la fase y el porcentaje iluminado de cada día usando una aproximación astronómica transparente. El porcentaje de iluminación indica cuánto del disco visible está iluminado por el Sol, con un máximo del 100% en la luna llena y cayendo cerca del 0% en la luna nueva. El gráfico traza esa curva con un pequeño ícono de la Luna para cada día, lo que facilita ver de un vistazo cuándo caen las noches claras y las oscuras dentro del período elegido.

Las personas usan una vista como esta para planear observación del cielo y astrofotografía, para seguir tradiciones de jardinería y pesca ligadas a la Luna, o simplemente por curiosidad sobre el cielo nocturno. Los valores son una aproximación adecuada para la planificación cotidiana, no para el trabajo astronómico preciso, y la zona horaria local puede desplazar el límite de una fase hasta un día. Úsala como una guía amistosa del mes lunar y recurre a una efeméride dedicada cuando el tiempo exacto importe.